La Congregación de las

Misioneras Hijas de San Jerónimo Emiliani

es una de las varias familias religiosas femeninas que encarnan el carisma de san Jerónimo.

 Fundada en 1975 y reconocida en 1984 por la Santa Sede como instituto de derecho pontificio, las Misioneras Somascas se proponen vivir en pobreza evangélica, al servicio de los pobres, compartiendo la admisión salvadora de la Iiglesia y prolongando en la tierra la predilección de Cristo por los pequeños y los pobres.

Por eso se ocupa de la formación humana y cristiana de la juventud, especialmente huérfana y abandonada, y de la atención y cuidado de los pobres y ancianos, y colabora en las tareas pastorales y misioneras de la Iglesia.

(Constituciones y Rreglas de las MM. Hijas de San Jerónimo Emiliani, nn. 3-5)


La encarnación al estilo femenino del carisma de san Jerónimo se caracteriza por una maternidad espiritual ejercida, especialmente, en favor de los más necesitados en el plano material, moral, afectivo y religioso. Es Cristo crucificado quien urge a la Misionera Somasca. De su relación íntima y personal con Éll, ella saca fuerzas para seguir su camino, tal como propone san Jerónimo, mediante su servicio de amor al pobre: "cada vez que hicisteis estas cosas a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis" (Mt 25,40).

Su predilección por los últimos las lleva a escoger los medios, lugares y situaciones donde la condición de pobreza es más grave. Actualmente las Misioneras trabajan en el El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Italia, Colombia, Filipinas y Sri Lanka.

Su campo de apostolado se extiende principalmente a obras en favor de la juventud abandonada y a actividades educativas y pastorales.

 

En las instituciones en las que acogen a la infancia y juventud abandonadas tratan de crear un clima familiar y de transmitir el amor capaz de infundir seguridad y confianza mutuas, preparando a niños y jóvenes para el porvenir, promoviendo sus dotes naturales y formándolos en el sentido de la responsabilidad y la disponibilidad hacia los demás. Y porque las religiosas son conscientes de que no pueden suplir totalmente a las figuras paterna y materna, fomentan, siempre que sea posible, la adopción, para dar una familia a quien no la tiene.

La enseñanza, ya sea en sus propios colegios o en instituciones educativas, y la animación de grupos juveniles son algunas de las actividades con las que esta Congregación contribuye a la formación de la infancia y de la juventud. Junto con la instrucción ofrecen a sus alumnos un proyecto de vida cristiana y los preparan para ser la fermento de bien en la sociedad y en la Iglesia.

Las Misioneras Somascas ejercen también su acción pastoral en la iglesia local mediante la catequesis, la animación litúrgica y la participación en los organismos parroquiales y diocesanos.