|
Muy Queridos jóvenes,
me causa verdadero y profundo gozo saber que, como
peregrinos y como grupo de jóvenes fascinados por el carisma
de san Jeronimo Emiliani, estaréis presentes en la XX Jornada
Mundial de la Juventud en Colonia.
Entre las muchas voces que hoy, de todas partes, llegan a
vuestro corazón, sin duda alguna os atrae la del Papa Juan
Pablo II que, presentando el tema del próximo encuentro ("Hemos
venido a adorarlo", Mt. 2,2) afirmaba: "Imitando
a los Reyes Magos, también vosotros, queridos jóvenes, os
disponéis a emprender un "viaje"
, dejando todo para seguir la estrella que habían visto
salir en el Oriente. Ofreceréis también vosotros al Señor el
oro de vuestra existencia, eso es la libertad de seguirle por
amor respondiendo fielmente a su llamada".
Mi
augurio es que en este encuentro mundial lleguéis a
descubrir, todavía más, el profundo significado, el misterio y
la verdad de la vida, de vuestra vida, como un bien recibido
de Otro. Descubrir la vida propia y la historia personal
como un don, abre el corazón al reconocimiento y al
agradecimiento, porque la vida no es elegir sino "ser
elegidos".
Lo
que Dios dice a Jeremías, lo dice a cada uno de nosotros:
"Antes de formarte en el seno materno, te conocía"
(Jer. 1,5): lo que escribe Jeremías, va
dirigido
también a cada uno de nosotros: "El Señor que te hizo,
que te llamó por tu nombre en el seno maternal" (Is. 49,1).
Si hay un don en el comienzo de la existencia humana,
ésta será ella misma, de forma auténtica, sólo si se vuelve un
bien para los demás. Más allá de esta perspectiva, lo
sabemos, la existencia se vuelve vacía, un correr sin meta y
un dar palos de ciego.
También san Jerónimo, movido por el mismo espíritu,
emprendió un "largo camino" que le llevará a descubrir en
tantos pobres, huérfanos, abandonados, últimos y marginados
una presencia misteriosa, la del Señor, para "adorarlo" y
servirlo. Sea Él quien de verdad os guíe en vuestro
caminar y regresar de Colonia, para que descubriendo,
adorando y escuchando a Cristo, el Viviente eternamente
joven, sepáis hacer de vuestra vida un don para los
demás, como cristianos comprometidos en construir el Reino.
En
nombre de la Familia Somasca, os acompaño con mi oración y
con mi bendición.
p. Roberto Bolis crs
prepósito general
Roma, 1 de agosto de 2005
UP |