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8 de febrero :  MISA  EN HONOR DE S. JERÓNIMO EMILIANI 

 

ANTÍFONA DE ENTRADA  (Lam 2,11)

Mi corazón se consume en mi interior por la ruina de la hija de mi pueblo, mientras desfallecen muchachos y niños en las calles de la ciudad.

 

Oración

            Señor, Dios de las misericordias, que hiciste a san Jerónimo Emiliani padre y protector de los huérfanos; concédenos, por su intercesión, la gracia de permanecer siempre fieles al espíritu de adopción que nos hace verdaderamente hijos tuyos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

 

 PRIMERA LECTURA

Lectura del Profeta Isaías   (58, 7-11)

            Esto dice el Señor: Parte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin techo, viste el que va desnudo, y no te cierres a tu propia carne.

            Entonces romperá tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor.

            Entonces clamarás al Señor y te responderá; gritarás y te dirá: aquí estoy. Cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará la luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía.

            El Señor te dará reposo permanente, en el desierto saciará tu hambre, hará fuertes tus huesos, serás un huerto bien regado, un manantial de aguas cuya vena nunca engaña.

                        Palabra de Dios.

 

SALMO RESPONSORIAL     (Sal 111)

            V/. Al que da de buena gana, lo ama Dios.

            R/. Al que da de buena gana, lo ama Dios.

            V/. Dichoso quien teme al Señor y ama de corazón sus mandatos. Su linaje será poderoso en la tierra, la descendencia del justo será bendita.

            R/. Al que da de buena gana, lo ama Dios.

V/. En las tinieblas brilla como una luz el que es justo, clemente y compasivo. Dichoso el que se apiada y presta, el justo jamás vacilará.

            R/. Al que da de buena gana, lo ama Dios.

            V/. Su recuerdo será perpetuo, no temerá las malas noticias, su corazón está firme en el Señor, su corazón está seguro, sin temor.

            R/. Al que da de buena gana, lo ama Dios.

            V/. Reparte limosna a los pobres, su caridad es constante, sin falta, y alzará la frente con dignidad.

            R/. Al que da de buena gana, lo ama Dios.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios    (3, 14-19)

            Hermanos: Doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu: robusteceros en lo profundo de vuestro ser; que Cristo habite por la fe en vuestros corazones; que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; y así, con todo el pueblo de Dios, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios.

                        Palabra de Dios

 

ALELUYA    (Mt 25,40)

 Aleluya, aleluya.

Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños,

a mi me lo hicisteis.

Aleluya.

 

 EVANGELIO

 Lectura del santo Evangelio según San Mateo   (19, 13-21)

             En aquel tiempo le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y rezara por ellos, pero los discípulos los regañaban.

Jesús dijo:
            - Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el Reino de los cielos. Les impuso las manos y se marchó de allí.

Se acercó uno a Jesús y le preguntó:
            - Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno, para obtener la vida eterna? Jesús le contestó:

            - ¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quie­res entrar en la vida, guarda los mandamientos.

Él le preguntó:

            - ¿Cuales?

            Jesús le contestó:
            - “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y tu madre, y ama a tu prójimo como a tí mismo”.

            El muchacho le dijo:
            - Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?

            Jesús le contestó:
            - Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres -así tendrás un tesoro en el cielo- y luego vente conmigo.

             Palabra del Señor.

 

 Oración

            Padre misericordioso, que en san Jerónimo has impreso la imagen del hombre nuevo, creado en la santidad y en la justicia, concédenos un espíritu nuevo para que seamos dignos de ofrecerte el sacrificio de alabanza.

Por Jesucristo nuestro Señor.

 

 PREFACIO

             V/. El Señor esté con vosotros.

            R/. Y con tu espíritu.

            V/. Levantemos el corazón.

            R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

            V/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

            R/. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque sólo tú eres bueno y fuente de toda bondad,
has mirado a tu siervo san Jerónimo
y en él, renovado con el auxilio maternal de la Virgen,
has derramado la ternura de tu amor
acogiera a los huérfanos y necesitados
y manifestara la benignidad de nuestro Salvador,
que, tomando a los niños entre sus brazos, los bendecía,
y anunciaba a los pobres el evangelio de salvación. 

Por este signo de tu misericordia,
unidos a los ángeles y a los santos,
cantamos sin cesar el himno de tu alabanza.

     SANTO, SANTO, SANTO...

 

 ANTÍFONA DE COMUNIÓN    (Snt 1,27)

La religión pura e intachable ante Dios Padre es ésta:
visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones
y conservarse incontaminado del mundo.

 

 ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Padre misericordioso, que nos has hecho saborear la dulzura del pan de vida,
concédenos que, al celebrar con alegría la fiesta de san Jerónimo,
podamos seguir su ejemplo para avanzar por el camino de la caridad y recibir tu bendición en el reino de los cielos.

Por Jesucristo nuestro Señor.

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