Volver


Orar con S. Jerónimo


Sumario:

 

 
 

 

En el nombre del Padre.....

Al comienzo de nuestra oración, con las palabras de S. Jerónimo, pedimos la conversión del corazón, fuente de reconciliación y de comunión con Dios y con los hermanos.

 

ORACIÓN DE S. JERÓNIMO

 

Dulce Padre nuestro Señor Jesucristo, te rogamos por tu infinita bondad que reformes al pueblo cristiano según aquel estado de santidad que tuvo en tiempo de tus apóstoles. Escúchanos, Señor, porque benigna es tu misericordia y en tu inmensa ternura vuélvete hacia nosotros.

Señor Jesucristo, Hijo del Dios vivo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, Hijo del Dios vivo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, Hijo del Dios vivo, ten piedad de nosotros.

Por el camino de la paz, de la caridad y de la prosperidad me guíe y me defienda el poder de Dios Padre, la sabiduría del Hijo y la fuerza del Espíritu Santo y la gloriosa Virgen María. El ángel Rafael, que estuvo siempre con Tobías, esté también conmigo en todo lugar y camino. ¡Oh buen Jesús, oh buen Jesús, oh buen Jesús, amor mío y Dios mío, en ti confío, no quede yo confundido!

 

Confiemos en nuestro Señor benignísimo y tengamos verdadera esperanza en El sólo, porque todos los que esperan en Él no serán confundidos para siempre y quedarán estables, fundados sobre la piedra firme y, para obtener esta gracia, acudamos a la Madre de las gracias, diciendo:
DIOS TE SALVE, MARÍA.

 

Además, agradezcamos a Dios nuestro Señor y Padre celestial todos los favores y gracias que nos ha concedido y que continuamente nos concede, rogándole que en el futuro se digne socorrernos en todas nuestras necesidades, tanto temporales como espirituales:
PADRE NUESTRO.

 

Pidamos también a la Virgen que se digne interceder ante su querido Hijo por todos nosotros, para que nos conceda la gracia de ser humildes y mansos de corazón, de amar a su Divina Majestad sobre toda otra cosa y a nuestro prójimo como a nosotros mismos y para que estirpe nuestros vicios, nos aumente las virtudes y nos conceda su santa paz:
DIOS TE SALVE, MARÍA.

 

Y por todos aquellos que se encomiendan a nuestras oraciones, por los que rezan a Dios por nosotros y por aquellos por los que tenemos obligación de rezar, por nuestros amigos y enemigos y por todos los fieles difuntos:
DIOS TE SALVE, MARÍA.

 

Humillémonos todos en presencia de nuestro Padre celestial como hijos pródigos que hemos disipado todos nuestros bienes espirituales y temporales, viviendo disolutamente, y por ello pidámosle misericordia, diciendo:

 

Misericordia, concédenos tu misericordia, Hijo del Dios vivo.

                                                                          

 

ORACIÓN

A S. JERÓNIMO

ü O San Jerónimo que durante tu vida terrenal experimentaste la mirada misericordiosa del Señor y con la ayuda maternal de María Virgen te renovaste en la vida de gracia, derrama sobre nosotros tu protección y obtén del Señor una verdadera conversión al Evangelio de salvación.  Gloria...

ü O San Jerónimo que fuiste llama del amor divino hacia los huérfanos y necesitados, aliviando la miseria y el dolor, haz que tras tu ejemplo, podamos también nosotros acoger a nuestro prójimo con la misma caridad con que nos amó Cristo el Señor.  Gloria...

ü O San Jerónimo, que en tu vida has revelado a los hombres la misericordia y la ternura del Padre celestial, acogiendo a niños y jóvenes y enseñandoles el camino del cielo, acoge, cuida y protege nuestra juventud de todo mal.   Gloria...

ü O  San Jerónimo, que en tu vida mortal, como buen Samaritano, muchas veces te has inclinado con amor de padre hacia cada hombre herido en el espíritu y en el cuerpo, ayuda con tu oración y con tu paterna intercesión a nuestros hermanos enfermos; dónales la fuerza y el coraje para hacer frente al momento del sufrimiento viviéndolo con fe; concédeles que puedan supera pronto la enfermedad  y recuperar la serenidad y la salud, para alabarte en tu Iglesia con corazón agradecido.  Gloria...


 

ORACIÓN  UNIVERSAL

 

Celebremos con gozo al Señor, nuestro Salvador, que ha llenado de sus dones a S. Jerónimo y dirijamos a Él nuestra humilde súplica.

Oremos juntos y digamos:

Señor Jesucristo, hijo del Dios vivo, ten piedad de nosotros.

 

 - Dulcísimo Jesùs, que nos  has amado hasta dar la vida por nosotros, te pedimos que nos concedas benigno tu misericordia:  Señor Jesucristo...

- Dulcísimo Jesús, que has infundido en San Jerónimo tu espíritu de caridad, haz que vivamos siempre unidos a Tí:  Señor Jesucristo...

- Dulcísismo Jesús, que nos has atraído a Ti  por la fuerza del Espíritu Santo, concédenos la gracia de ser fieles a tu amor,  para así permanecer siempre contigo:  Señor Jesucristo...

- Dulcísimo Jesús, que has venido al mundo no para ser servido sino para servir, te pedimos que toda nuestra vida sepamos servirte en los hermanos:  Señor Jesucristo...

- Dulcísimo Jesús, que en tu infancia has padecido la persecución y el exilio, te rogamos que guardes con tu protección a todos los pequeños que sufren a causa de la pobreza , la guerra o la desgracia:  Señor Jesucristo...

  

Oremos.

O Dios que en San Jerónimo Emiliani, padre y defensor de los huérfanos, has dado a la Iglesia una señal de tu predilección hacia los pequeños y los pobres, concede también a nosotros de vivir en el espíritu del Bautismo, por el cual nos llamamos y somos verdaderamente hijos tuyos.

Por los méritos y la intercesión de San Jerónimo, nos bendiga y nos proteja siempre Dios omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén

 

Glorifiquemos a Dios  con nuestra vida.

Podemos ir en paz.


“Dulcísimo Jesús no seas mi juez, sino mi Salvador”                      

 

 

 

  

   Oración  para obtener la curación de los   enfermos, especialmente de  los niños.
 

¡Oh prodigiosísimo San Jerónimo!, que durante vuestra vida mortal y mucho más después de vuestra gloriosa muerte Os mostrasteis lleno de ternura para con los enfermos, especialmente con los niños, obrando en su alivio maravillosos milagros; Vos, que hicisteis  brotar de seca peña el agua prodigiosa y saludable y abristeis para los que a Vos acuden un manantial inagotable de maravillas y gracias, Os ruego me alcancéis la salud de enfermo/a por quien Os ruego, para que experimente también él/ella los beneficios de vuestra intercesión, en la que pone todas sus esperanzas. Amén

 

Oración  a San Jerónimo
para la educación de la juventud

Oh San Jerónimo, celantísimo del bien de todos los huérfanos, por ese amor que os unió a ellos en esta tierra y que por ellos os consumió, os suplicamos que continuéis guardándolos siempre con ternura desde el cielo.

Impetrad del Padre de las misericordias, para todos los educadores y padres,  el mismo espíritu de prudencia, caridad y constancia que os concedió.

Haced que todos los jóvenes tengan un corazón afectuoso, dócil y obediente. Así serán fortalecidos en el santo temor de Dios, única fuente de felicidad eterna y temporal; descubrirán las insidias que les tienden, y vencerán los peligros que les amenazan; y después de haber edificado la patria terrenal con el ejemplo de sus costumbres, pasarán felizmente a gozar de la gloria celestial. Así sea.


Oración para los niños y los jóvenes.

Te damos gracias Jesús: en tu nacimiento en Belén has revelado la dignidad de los niños y los has elegido como medida del reino de los cielos. Por la intercesión de S. Jerónimo, a quien nos has dado como signo de tu predilección hacia los pequeños y jóvenes, haz que tu Espíritu los ayude a crecer en sabiduría, edad y gracia, y que su vida sea siempre del agrado del Padre tuyo y nuestro que está en los cielos. Amén

 

 Oración a San Jerónimo

Oh San Jerónimo, que en tu vida mortal acogiste la mirada misericordiosa del Señor, y con el apoyo maternal de María Santísima fuiste renovado en la vida de la gracia, danos tu protección y alcánzanos de Dios una sincera conversión  al Evangelio de la Salvación. Gloria al Padre...

Oh San Jerónimo, tú que has sido para huérfanos y necesitados una verdadera llama del amor divino, aliviándolos en sus miserias y penalidades, haz que, por tu ejemplo, aprendamos a acoger también nosotros a nuestro prójimo con la misma caridad con la que Cristo non ha amado. Gloria al Padre...

Oh san Jerónimo, que a lo largo de tu vida has revelado a los hombres la misericordia y la ternura de Dios,  acogiendo a niños y jóvenes y enseñándoles el camino del cielo, acoge y guía también a nuestra juventud y protégela de todo mal. Gloria al Padre...

Oh San Jerónimo, que en tu vida mortal, como buen Samaritano, has asistido con amor de padre a toda  persona enferma de alma o cuerpo, socorre con tus oraciones y con tu paternal intercesión a todos nuestros hermanos enfermos, dándoles la fuerza y el valor necesario para aceptar y vivir en la fe este momento de dolor, y para que puedan verse pronto libres de la enfermedad; y, recuperada la paz y la salud, puedan alabarte en tu templo  Gloria al Padre...   

ORACIÓN  A MARIA
“Madre de los Huérfanos”

 

 Maria, Madre di Dios, que has dicho siempre sí a la voluntad de Dios, aumenta nuestra fe.

Maria, Madre de la Iglesia, ayúdanos a reconocer las necesidades de nuestro tiempo y a colaborar para reconducir al pueblo cristiano a aquel estado de santidad que tuvo en tiempo de los Apóstoles.

Maria, Madre de los huérfanos y fuente de misericordia, gozo de los afligidos y liberación de los oprimidos, danos una gran solicitud hacia los enfermos. Haz que los enfermos, los huérfanos y los últimos, como un día hiciste con tu siervo San Jerónimo Emiliani, experimenten tu maternal bondad y encuentren en nosotros el consuelo del amor fraterno.

Maria, Esposa y tierna Madre, conserve y reavive en nuestras familias el don de la concordia, apoya a los padres en su misión,  haz que los hijos crezcan según el ejemplo de Jesús.

O Maria, tómanos por mano, seas tú nuestro guía y nuestra Madre.


Maria, Madre de los huérfanos y Madre nuestra,

ruega por nosotros.


 

Junto a la cruz de Jesús estaban su

Madre,

la hermana de su madre, María la mujer de Cleofás, y María Magdalena.

Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo

a quien tanto quería,

dijo a su madre:  -Mujer. ahí tienes a ti hijo.

Después dijo al discípulo: -Ahí tienes a tu madre.

Y desde quel momento,

el discípulo la recibió como suya.       

(Juan 19, 25-27)

   

O Señor, para prolongar en los siglos tu misericordia has derramado  en el coran de la Virgen María, tu ardiente amor hacia los pobres y los huérfanos; por su intercesión y su oracion dirige tu mirada amorosa sobre todos los niños y jóvenes: estén defendidos de todo peligro de alma y cuerpo, sepan descubrir las insidias con que les acechan y encuentren en Ti la fuente de la verdadera y eterna felicidad.

A nosotros que veneramos a María, como "Madre de los huérfanos", infunde tu espíritu, para que, movidos por tu ejemplo y confortados por su maternal intercesión, acojamos a los huérfanos y a los ncesitados de amor con la misma caridad de tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos.

 

   

 

 

 

San Jerónimo,  

el santo de los niños y de los muchachos.

 

Oración de un niño
a S. Jerónimo

 

 

28 diciembre

JORNADA SOMASCA MUNDIAL

EN DEFENSIA DE LA INFANCIA ABANDONADA

los chicos rezan a san Jerónimo

   
 

 Volver