Noveno DíaMuerte de un santo |
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De la vida de San Jerónimo
Hacia el final del año 1536 una enfermedad contagiosa se difundió por el valle se S. Martin. Jerónimo una vez más estuvo pronto para ayudar a todos. Pero él también contrajo la enfermedad. El 4 de febrero de 1537 fue acogido, moribundo, en casa de unos amigos en Somasca. En la pared, situada enfrente de la cama en que había sido acostado quiso trazar una Cruz. "Parecía que tenía el paraíso en la mano por su certeza; exhortaba a los suyos y siempre con un semblante tan alegre que enamoraba del amor de Cristo a cualquiera que lo mirase. Exhortaba a todos a seguir el camino del Crucificado, a despreciar este mundo, a amarse los unos a los otros, a cuidar de los pobres. Estas y otras cosas semejantes diciendo, dejó esta vida mortal y se fue a gozar de la eterna." |
Del libro de la Sabiduría (3,1ss.) Las almas de los justos están en las manos de Dios y ningún tormento los alcanzará. ...Por una corrección recibirán grandes recompensas. Porque Dios los puso a prueba y los halló dignos de él. Los probó como oro en el crisol y los aceptó como un holocausto. En el juicio de Dios aparecerá su resplandor... Dominarán sobre naciones, gobernarán pueblos y su Señor reinará sobre ellos para siempre. |
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Oremos Dúlcísimo Padre nuestro Señor Jesucristo, en S. Jerónimo hemos contemplado la obra de tu amor y en él nos has dado un modelo de vida evangélica y de caridad sublime.
Por sus oraciones concédenos ser,
en el espíritu y en las obras,
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