Una imagen: el ratón y el doble click se ejecutan con el botón derecho. A veces la relación con nuestra vida se desarrolla así: hay experiencias nuestras, maneras de ser nuestras que quedan como iconos en una esquina de la pantalla de nuestro ordenador. están quietas, como en "stanbay", pero no sabemos lo que hay dentro, o si lo sabemos tememos el contenido y por eso evitamos de abrirlo. Y sin mebargo es importante que de cuando en cuando tengamos el valor de llegar hasta allí, a ese icono y pulsar en él, para ver qué hay dentro, como funciona e incluso, pararnos a poner un poco de orden.

¿Viajar solos? ... no ¿"alpitur"?
  Porqué a veces la vida es una jungla (
by R.F.)

Una de las características más fascinantes y contradictoras de la adolescencia y de la juventud es esa mezcla indescriptible de seguridad, a veces descarada, y el ansia o temor, muchas veces callados, de equivocarse en las decisiones. Los mayores por su incoherencia o por ser "bacchettoni), no son ciertamente guías a imitar... Más bien viene casi natural hacer exactamente lo contrario de lo que nos sugieren (a veces imponen), exactamente porque ellos "resultaron tan mal" parece que llevándoles la contraria se tiene alguna esperanza de ser mejores o, por lo menos, distintos.

Pero ¡qué ansia! ¿Y si luego te vas a equivocar? Al contrario, muchas veces uno ya se ha equivocado y se encierra desilusionado y amargado "porque, para las chicas -"los chicos son todos así"- o para los chicos: -"las chicas son todas así"-. Por haber confiado te han engañado, por haberlo intentado te han pillado...

No se puede llevar solos semejante tensión. Pero esto no se quiere admitir delante de un adulto, "ejemplo negativo", porque eso significaría que la forma de vivir que rechazo en él es la recta y la mía, la equivocada. Sería como un volver a depender de quien me quiero liberar. No me queda que refugiarme en el grupo o en la amiga/o del corazón... donde se encuentra quien ciertamente se habrá equivocado como yo y me puede comprender. Pero, ¿es suficiente sentirse comprendido? Es tremendamente importante, pero no resuelve el problema, porque el otro se ha equivocado como yo, ya pasó por ese trance, pero mucha veces sigue ahí, en tu misma situación y talvez con la misma desilusión tuya.

Jesús afirmó en cierta ocasión: "¿puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el mismo hoyo?" Es un mazazo para el orgullo, pero es preciso tener el coraje de la humildad, que se transforma en posibilidad de salvación. Para poder comprender y metabolizar ciertas situaciones difíciles, sin dejar que sus toxinas  envenenen nuestro porvenir, hace falta tiempo, mucho más tiempo del que haya vivido cualquier coetáneo. Me puede ofrecer su solidariedad, pero su brújula, con la mía, aún tiene que estabilizarse porque aún se encuentra en la tempestad magnética que mi adolescencia y juventud llevan unida.

Debo entonces saber mirar a mi alrededor y descubrir un adulto (he dicho la palabra prohibida: adulto) que haya recorrido ya mi mismo camino y tenga aún como yo conciencia de su debilidad, pero sin el ansia de su propia fragilidad. Uno que ya haya recorrido los caminos que yo aún no conozco, que camine a mi lado, pero sin que cargue sobre mi sus zapatos ya consumidos. Uno que me enseñe a escuchar mi interior y me ayude en el viaje más difícil pero más fascinante: el viaje hacia mi mundo interior. 

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