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 Una
imagen: el ratón y el doble clic que se hace pulsando el botón
izquierdo. A veces la relación con nuestra vida es un poco así:
existen
experiencias propias, modos personales de hacer que permanecen como
ciertos iconos en un ángulo de la pantalla del ordenador.
Están allí, como
en standby, y no sabemos que
hay dentro o, si lo sabemos,
tememos el
contenido o evitamos
abrirlo. Pero es importante que de vez en cuando
tengamos el
coraje de llegar allí, sobre ese icono y clicar encima,
para ver qué
contiene, cómo funciona y, quizás, pararse a poner un poco de orden...
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