Fragmentos

de espiritualidad somasca

 

     Edizione mensile del Coordinamento Giovani
Las cosas de todos los días...
 
 

Queridísimos,
con el mes de noviembre, termina la programación y puesta en marcha del nuevo año, ya ha iniciado "lo de todos los días", lo ferial. Una situación que con el tiempo lleva a los repetitivo y a la rutina, la que, después de cierto tiempo, nos lleva a intentar escaparnos. Sin embargo es la verdadera vida, la que da sentido a todo nuestro esfuerzo de preparación, la que tiene que dar sentido incluso a nuestro existir...

Releyendo la primera carta de san Jerónimo, me parece haber vislumbrado un camino para dar plenitud a "lo diario" y a la rutina. Después de haber animado a los suyos a estar con Cristo y de invitar al Cristo de los disípulos de Emaús a quedarse, Jerónimo se entretiene con un fascinante catálogo de recomendaciones: "A Juanantonio... a los siete... a los doce... El guardián... El lector... El hebdomadario... El repartidor..." Para cada uno una nota, una invitación a ser diligente en el desarrollo del oficio propio. Se acuerda incluso de ¡la borriquilla que había que curar!

Talvez esté aquí la clave: todo es importante si se vive con Cristo, cualquier cosa es una puerta de entrada para relacionarnos con Él. "Queremos ver a Jesús" piden los griegos a Felipe. Aquí es como si Jerónimo nos diera una respuesta: vive con intensidad lo que haces, el encargo o el rol que te ha sido confiado. Incluso la cosa más secundaria, vivida en el amor, ancla nuestra vida al Eterno y libera el tiempo de "lo diario", transformándolo en sagrado, ¡siempre!