|
De
la
"VIda de
Jerónimo
Emiliani":
Innumerables son los beneficios con los que Dios,
nuestro Señor, ha querido regalar a la humanidad; aunque tan solo
quienes miran a través de los ojos de la fe, saben apreciar su
conveniencia y cuánto contribuyen al progreso de aquella por su
gran número, su inmensa valía y su excelencia. Y ellos también,
reflejados en el abismo de la bondad divina, nos manifiestan al
inmenso Dios no sólo como omnipotente Creador y dador generoso de
las cosas, sino también como humanísimo y dulcísimo Padre, un
padre, digo, tan amante del hombre que, olvidando su propia
grandeza y saliendo de su propio ser, ha dado claras muestras -con
infinitas expresiones de inefable caridad de haber preparado todas
y cada una de las cosas para el hombre, la más noble de sus
criaturas, si así hubiese que llamarlo, y no, en cambio, su hijo
dilectísimo."
El fragmento que hemos relatado se encuentra exactamente al inicio
de la biografía de san Jerónimo escrita por un veneciano amigo
suyo, que quedó ANÓNIMO. TIene una larga introducción, intentando
explicar que piensa usar el don de la escritura para albanza de
Dios y servicio a la humanidad presentando un ejemplo de
vida, concretamente la de nuestro santo.
Me ha parecido importante recordar este fragmento en el contexto
de reflexión sobre Jesús Crucificado, puesto que el autor
veneciano expresa aquí un tipo de espiritualidad que seguramente
es común a nuestro santo, come veremos, donde Dios, antes que
nada, es bondad infinita, amor infinito, donde la expresión más
alta es la experiencia de la cruz vivida por el Hijo. Sii a la
base de nuestra vida no está una experiencia fuerte de Dios,
tamnbíen para nosotros la cruz y Jesús crucificado no tienen
sentido, son una "idiotez", toda manifestación de dolor y
sufrimiento se vuelve inútil y absurda: inadmisible. Es el mismo
Jerónimo y su escuela espiritual que nos enseña que cada dolor
tiene sentido, cada sufrimiento tiene una explicación: son
expresiones del amor de Dios, quien por primero ha sufrido por
amor hacia nosotros a través de su Hijo. La cosa queda pues clara,
como lo era para Jerónimo: cualquier dolor o sufrimiento puede ser
acogido, aceptado como propio y amado. Cada hermano que sufre, que
muere, puede ser acogido y amado, muriendo a nosotros mismos
por él.
Pistas para nuestra vida:
Recordar que nuestra vida es parte de un
proyecto diseñado por Dios, más importante ciertamente de lo que
nosotros conocemos o podemos conocer, y que las cosas no ocurren
sólo por que sí.
|