Fragmentos

de espiritualidad somasca

por Marcos Volante

     
El dolor tiene sentido. 
 
 
 

De la "VIda de Jerónimo Emiliani": Innumerables son los beneficios con los que Dios, nuestro Señor, ha querido regalar a la humanidad; aunque tan solo quienes miran a través de los ojos de la fe, saben apreciar su conveniencia y cuánto contribuyen al progreso de aquella por su gran número, su inmensa valía y su excelencia. Y ellos también, reflejados en el abismo de la bondad divina, nos manifiestan al inmenso Dios no sólo como omnipotente Creador y dador generoso de las cosas, sino también como humanísimo y dulcísimo Padre, un padre, digo, tan amante del hombre que, olvidando su propia grandeza y saliendo de su propio ser, ha dado claras muestras -con infinitas expresiones de inefable caridad de haber preparado todas y cada una de las cosas para el hombre, la más noble de sus criaturas, si así hubiese que llamarlo, y no, en cambio, su hijo dilectísimo."

El fragmento que hemos relatado se encuentra exactamente al inicio de la biografía de san Jerónimo escrita por un veneciano amigo suyo, que quedó ANÓNIMO. TIene una larga introducción, intentando explicar que piensa usar el don de la escritura para albanza de Dios  y servicio a la humanidad presentando un ejemplo de vida, concretamente la de nuestro santo.

Me ha parecido importante recordar este fragmento en el contexto de reflexión sobre Jesús Crucificado,  puesto que el autor veneciano expresa aquí un tipo de espiritualidad que seguramente es común a nuestro santo, come veremos, donde Dios, antes que nada, es bondad infinita, amor infinito, donde la expresión más alta es la experiencia de la cruz vivida por el Hijo. Sii a la base de nuestra vida no está una experiencia fuerte de Dios, tamnbíen para nosotros la cruz y Jesús crucificado no tienen sentido, son una "idiotez", toda manifestación de dolor y sufrimiento se vuelve inútil y absurda: inadmisible. Es el mismo Jerónimo y su escuela espiritual que nos enseña que cada dolor tiene sentido, cada sufrimiento tiene una explicación: son expresiones del amor de Dios, quien por primero ha sufrido por amor hacia nosotros a través de su Hijo. La cosa queda pues clara, como lo era para Jerónimo: cualquier dolor o sufrimiento puede ser acogido, aceptado como propio y amado. Cada hermano que sufre, que muere,  puede ser acogido y amado, muriendo a nosotros mismos por él.

Pistas para nuestra vida:
Recordar que nuestra vida es parte de un proyecto diseñado por Dios, más importante ciertamente de lo que nosotros conocemos o podemos conocer, y que las cosas no ocurren sólo por que sí.