Fragmentos

de espiritualidad somasca

 por Marcos Volante

     
Non juez, sino Salvador... 
 
 
 

De la  "Vida de Jerónimo Emiliani": … a menudo lloraba, a menudo se ponía a los pies del Crucifijo y lo invocaba que le fuera Salvador, no juez.”

Jerónimo reconoce el don de Dios, el Hijo, y lo reconoce crucificado. Lo descubre como don y como salvador. Es esto un testimonio vivo de como Jerónimo entendía a Jesús crucificado. Para él era el Salvador, aquel que había usado toda su vida por los suyos, aquel que está dispuesto a perder todo por amor a los suyos. Aquel que no juzga a los suyos, al contrario reconoce sus pecados y errores, los hace suyos, los pone sobre sus hombros y los quema en el amor de la Trinidad. Los consume en el vacío de su amor, de la entrega que hay entre Él y el Padre con el Espíritu como eterno lazo de unión.

Pistas para nuestra vida:
Que esta frase se vuelva nuestra oración diaria, no tanto una formulita de repetición diaria, sino un verdadero sentimiento de amor hacia Quien nos ha salvado. Pongámonos a menudo delante del  Crucifijo, y empecemos a invocarlo como nos enseña Jerónimo, para luego dar rienda a nuestros pensamientos y dejar hablar nuestro corazón, que seguramente sabrá qué hay que decir a quien se ama