Fragmentos

de espiritualidad somasca

 

     Edizione mensile del Coordinamento Giovani
Lo esencial
 
 

Muy queridos,

la fiesta de San Jerónimo está muy cerca y también este año en nuestra casas bullen los preparativos. A veces los aspectos logísticos y de organización de la fiesta pueden causarnos "estrés". Nos pueden impedir vivir en plenitud el acontecimiento. Es necesario, pues, focalizar el alma sobre lo esencial.

En el fondo esta fue la lección que nos sugirió Jerónimo el 8 de febrero de hace 496 años: focalizarse en lo esencial.

En la carta del Guillermi, que relata los últimos momentos del Santo, se lee que "parece que tenía el Paraíso en la mano" y que tenía "un semblante tan sereno y sonriente que enamoraba, y  extasiaba del amor de Cristo a cualquiera que lo mirase". Ejemplo tan fascinante, como inalcanzable. Pero tengo la impresión que si nuestra vida y nuestra persona no conduce a esos efectos o al menos parecidos, sea como una vida "inutilizada". Tal vez nunca lleguemos a conseguir lo que Jerónimo, pero es importante que por lo menos el alma esté orientada a eso.

¿De dónde, pues, sacar tanta luz desbordante y comprometedora?  En aquella ocasión, en el lecho de muerte, Jerónimo nos dejó una lección única. Todo parece haber desaparecido visiblemente: las Obras, la Compañía, el afán de servicio. Ha quedado él, con sus "pactos con Cristo", y una cruz pintada en la pared en la cual fijar la mirada. Algo que no sólo estaba haciendo en ese momento, sino que había sido su estilo de vida de todos los días, desde cuando de rodillas rezaba al Crucifijo diciendo "no seas mi juez, sino Salvador".  En aquel momento estaba saliendo a la luz algo que siempre había estado allí.

Y nosotros, ¿qué esperamos?