CELEBRACIÓN DEL ENVÍO DE CATEQUISTAS

CURSO 2003 – 2004      Domingo 12 de Octubre

 

1.- INTRODUCCIÓN:

            Hace días comenzamos un nuevo curso. Y ahora también nuestras Catequesis se ponen en marcha. Queremos hoy celebrar comunitariamente la grandeza y la belleza de la vocación del catequista. Los catequistas son un don para este Colegio, para esta comunidad religiosa. Constituyen un gran regalo para toda la comunidad cristiana. Todos los bautizados hemos recibido la misión de evangelizar, y todos debemos ser corresponsables en esta tarea. Hoy queremos tomar conciencia de esta misión que es de todos, pero que algunos, los catequistas, asumimos de forma particular. Somos enviados por la Iglesia para anunciar la Buena Nueva, y así ser partícipes de la misión de Jesús Maestro.

 

2.- CANTO DE ENTRADA

 

3.- RITO DE ENTRADA

 

4.- ORACIÓN COLECTA.

 

            OREMOS:

 

            Dios Padre, que has confiado a tu Iglesia la misión de anunciar el evangelio de Jesucristo a todos los hombres de todos los tiempos, envía tu Espíritu sobre estos catequistas, a fin de que todos ellos sean fieles dispensadores de la Palabra de la verdad, desempeñando a la perfección su ministerio.

            Infunde en sus corazones el amor y el celo de tu reino, pon en sus labios tu Palabra de salvación y concédeles la alegría de poder colaborar al crecimiento de tu Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor. AMÉN.

 

5.- 1ª LECTURA.

 

6.- CANTO INTERLECCIONAL

 

7.- 2ª LECTURA.

 

8.- CANTO DEL ALELUYA.

 

9.- LECTURA DEL EVANGELIO.

 

10.- HOMILÍA.

De unos años atrás nos reunimos siempre al comienzo del curso para festejar juntos este don, este regalo de Dios que es la vocación del catequista. Por eso, mis primeras palabras quisieran ser una sencilla acción de gracias al Señor y a cada uno de vosotros por ser catequistas.

Si todos nosotros estamos hoy aquí es porque en algún momento de nuestra vida Dios nos ha llamado, de distintas maneras, y nos ha invitado; todos los cristianos estamos llamados a dar testimonio de Jesús, algunos son llamados para realizar en la Iglesia algo tan hermoso que es el acompañamiento catequístico de quienes se inician, o están creciendo, en su fe y en su vida cristiana.

Sería bonito que hoy nosotros repasemos nuestra vocación de catequistas, cómo surgió –alguno debe estar pensando "yo no me di cuenta que era Dios quien me llamaba, a mí el que me llamó fue el cura" o "tal compañero que también es catequista y dijo: ven a darme una mano que tengo un montón de chicos y no se qué hacer con ellos" – Esto puede ser el acontecimiento visible, pero siempre se pueden ver las cosas con un poco más de profundidad, porque hay muchas miradas en la vida ¿no es cierto? Está la mirada de asombro: el que abre los ojos grandes "como el dos de oros", está la mirada de desconfianza: el que mira de reojo, está la mirada aburrida: "mirada vacuna que le dicen" ¿habéis visto cómo miran las vacas? Y está la mirada creyente, la mirada del que tiene fe. Y esa es la mirada que hoy estamos invitados a tener sobre el origen de nuestra vocación catequística.

Tal vez, de muchas maneras muy distintas, el único Dios nos ha llamado a todos haciéndonos arder algo en el corazón para que esa Vida Nueva que de Jesús recibimos, no la mantuviéramos encerrada en el corazón, sino que la compartiéramos con alegría y humildad a los demás.

Yo estoy convencido que en ese llamamiento del cura: ¡se nos llenó de chicos la catequesis de primer año, necesitamos catequistas! ¡¿Quién se ofrece?! O en la llamada del compañero que es catequista, o de otras tantas maneras, detrás de eso está Dios dirigiéndome una llamada al corazón para, encendiéndomelo de amor, invitarme a compartir la Vida Nueva que Jesús nos dio en este camino de la catequesis.

Lo primero entonces, es que festejemos que este Jesús, que está Vivo y Resucitado, se puso a caminar. Como los dos discípulos de Emaús, no lo reconocimos, pero era Él el que nos estaba invitando a comprometernos con su Iglesia, con su Evangelio, con el amor, con la vida de los demás, y a través de la catequesis hacer crecer su Reino. Esto es lo primero: festejémoslo, Él confía en nosotros, en este tiempo en que casi nadie confía en nadie, donde todos andamos temerosos por tantas cosas duras y feas que nos están pasando, Jesús confía en nosotros, la Iglesia confía en nosotros, las familias confían en nosotros y nos entregan lo más hermoso que tienen para que acompañemos, junto a los padres, su crecimiento en la fe. Festejemos la vocación y la generosidad de haber dicho que sí.

Pero qué bonito sería que, al festejar la vocación, descubramos que nosotros podemos ser de alguna manera como ese Jesús. ¡Qué hermoso entonces que, como catequistas, vosotros seais como Jesús que se pone a caminar con ese grupo de "chicos" de ocho, nueve o diez años, con estos adolescentes, con estos jóvenes, para escucharles no sólo relatos de lo que pasa en la calle, el barrio o el cole, sino que estando con ellos escuchar -porque tarde o temprano sale- lo que nos está pasando en el corazón- y desde la Palabra de Jesús, que es Palabra que ilumina, que da vida, ir acercándoles la interpretación al dolor, a la soledad, el sentido a la vida, el sentido a la muerte, y la presencia entre todos de ese Jesús Vivo y Resucitado que alienta nuestra dignidad y que nos llama a construir este Pueblo Nuevo, Familia Grande, de hermanos y hermanas, porque todos somos hijos de Dios.

Sed pues testigos de Jesús en medio de esta comunidad de niños, de adultos, de jóvenes, de que Él esta Vivo.

La Catequesis, esto es importante, no es sólo enseñar cosas, ¡enseñamos si, lo que Jesús nos enseñó! Y esto es importante, muy importante, y hay que aprenderlo, y aprendiéndolo se abren los ojos y el corazón. Pero además de enseñar cosas, de enseñar una doctrina, o enseñar las enseñanzas de Jesús, la Catequesis apunta a enseñar a vivir ¡y a vivir bien... a vivir con sabiduría! ¿Y quién es el más sabio? El que se encuentra con Jesús, se agarra fuerte de su mano y, junto con sus hermanos, en comunidad, camina haciendo el bien por la Justicia, por la Verdad y por la Paz.

Sed pues, y en esto consiste el Envío, testigos de Jesús Resucitado acompañando a otros para que reconozcan a Cristo y que, como aquellos dos discípulos, vuelvan corriendo y a su vez compartan con otros esta Buena Noticia que nosotros tenemos y es que Jesús es el Camino, la Verdad y Vida que le da sentido y fuerza a nuestra existencia y que nos ayuda siempre a crecer como hermanos haciendo el Bien, la Justicia y la Paz. Que así sea.

 

Rito del envío

 

Monición al rito del envío

 

Vamos a asistir ahora al rito del envío de los catequistas que este año llevarán a cabo la evangelización de los jóvenes en nuestro colegio. Es un modo de expresar que no actúan en nombre propio sino en nombre de la Iglesia.

El rito consta de tres partes: comienza con una exhortación del sacerdote, sigue la confesión de fe de los catequistas que manifiestan su compromiso y disponibilidad y termina con la oración y el envío.

 

Sacerdote: “Acérquense los que van a recibir la misión de evangelizar”.

 

Exhortación:

 

Queridos catequistas: Dios, nuestro Padre reveló y realizó su designio de salvar al mundo por medio de su Hijo hecho hombre, Jesucristo, quien confió a su Iglesia la misión de anunciar el Evangelio a todas las personas.

Vosotros, catequistas, no actuaréis en nombre propio, sino en nombre de la comunidad que os envía; tenéis, por lo tanto, una misión muy importante que cumplir: ser propagadores del mensaje de Jesús.

Expondréis y explicaréis la Palabra de Dios en la catequesis y, de esta forma, con vuestro esfuerzo y la ayuda del Señor, los jóvenes irá madurando en la fe.

Cuando expliquéis la Palabra de Dios a los demás, no olvidéis, dóciles al Espíritu de Jesús, escucharla vosotros y madurarla en vuestro corazón. Que vuestra vida sea testimonio de Jesucristo y de su mensaje dentro de una comunidad cristiana que puede ser ofrecida como punto de referencia de la catequesis que realizamos.

 

Compromiso y Profesión de fe

 

Sacerdote: ¿Aceptáis la misión de ser catequistas, sirviendo a la Iglesia de España en su tarea evangelizadora?.

 

Catequistas: Sí, acepto.

 

Sacerdote: ¿Estáis dispuestos a cumplir responsablemente vuestra misión de catequistas en el Colegio Apóstol Santiago de los Padres Somascos?

 

Catequista: Sí, estoy dispuesto.

 

Sacerdote: Es preciso que proclaméis delante de todos vuestra fe, la que vais a transmitir a otros en vuestra tarea de catequista.

 

Catequistas: Yo, miembro de la Iglesia en la comunidad del Colegio Apóstol Santiago, proclamo en nombre de todos mis compañeros-as que queremos ser catequistas y dedicarnos a anunciar el Evangelio de Jesús. Renovamos nuestro compromiso bautismal y de pertenencia a la Iglesia. Confesamos que creemos en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo; en la Iglesia: una, santa, católica y apostólica y en lo que ella enseña como doctrina sana y verdadera. Prometemos transmitir fielmente la Palabra de Dios para que sea luz en la vida de las mujeres y los hombres.

 

Sacerdote: El Señor esté en vuestro corazón y en vuestro labios para que digna y competentemente anunciéis su Palabra y sus obras de salvación.

 

Oración

 

Monición: Todos somos testigos de la fe y la disponibilidad de estos hermanos que van asumir la tarea de catequizar en nuestra comunidad. Oremos para que el Señor derrame sobre los su luz y su gracia, que les ayuden a perseverar en la fe que han confesado y en la promesa que han hecho.

 

Sacerdote:      “Oh Dios fuente de toda luz y origen de todo bien,

                        que enviaste a tu Hijo único, Palabra de vida,

                        para revelar a las mujeres y los hombres el

misterio escondido de tu amor.

                        Bendice + a estos hermanos nuestros,

                        elegidos para el servicio de la catequesis.

                        Concédeles que al meditar asiduamente tu

                        Palabra, se sientan penetrados y transformados

por ella y sepan anunciarla con toda fidelidad a

sus hermanos.

                        Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

Sacerdote: Obedientes al mandato de Cristo y confiados en la gracia del Espíritu, id y anunciad el Evangelio a vuestros hermanos en nombre de la Iglesia.

Catequistas: Amén. 

11.- ORACIÓN DE LOS FIELES

            Oremos, hermanos, a Dios por las necesidades de la Iglesia y del mundo, por nosotros y, de modo especial, por quienes se dedican a la tarea de catequizar.

 

    *       Por la Iglesia, presente en todo el mundo, para que no cese en su empeño por anunciar el Evangelio a todos los hombres, roguemos al Señor.

 

    *       Por el Papa, los Obispos, los Presbíteros, los Diáconos y demás ministros de la Palabra, para que sean fieles transmisores de la misma y testigos de su fuerza salvadora, roguemos al Señor.Primeras Comuniones

 

    *       Por todos los que trabajan en la obra de la evangelización y la catequesis, para que ni el fracaso los desanime, ni el éxito les envanezca, roguemos al Señor.

 

    *       Por todos los que han de ser catequizados, para que el Espíritu Santo los ilumine y los asista, roguemos al Señor.

 

    *       Por todos los que nos hemos reunido, para que el Señor despierte y sostenga en nosotros el sentirnos Iglesia y la conciencia de la propia responsabilidad en la obra de la evangeli-zación y de la catequesis, roguemos al Señor.

 

ORACIÓN

            Escucha, Padre de todos los hombres, nuestra oración esperanzada. Te pedimos que todos seamos, cada vez más, servidores de la vida que tú has sembrado en nosotros. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

 

12.- CANTO DE OFERTORIO.

 

13.- SANTO.

 

14.- CANTO DEL PADRENUESTRO.

 

15.- CANTO DE LA PAZ.

 

16.- CANTO DE COMUNIÓN

 

17.- ORACIÓN FINAL Y  ENTREGA DEL SIMBOLO DE ENVÍO (Un rosario)

 

Sacerdote:

                        Queridos catequistas, al finalizar esta celebración eucarística con motivo de vuestro envío, os quiero transmitir el agradecimiento de toda la comunidad religiosa por vuestra inapreciable labor.

            Yo como superior de esta comunidad y en el nombre de Dios os quiero transmitir su especial ayuda para esta misión. Por eso disponeos para recibir la bendición:

 

Que el Espíritu Santo vaya transformándoos día a día y os haga más parecidos a Jesús, os ayude en vuestro caminar y en vuestro esfuerzo por construir un mundo más fraterno. AMEN.

 

Que el Espíritu Santo os ayude a vivir en lo esencial, a vivir en la verdad; que quite de nosotros la rutina, la pereza y el miedo, y haga brotar la vida en vuestro corazón para responder mejor a la misión recibida. AMEN.

 

Id a anunciar la Buena Noticia y proclamad el amor de Dios con la palabra y el testimonio de la vida. Sentíos apoyados por la comunidad cristiana. AMEN.

 

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.

 

AMÉN.

           

- El Señor os envía. Podéis ir en paz.

 

18.- CANTO FINAL.